Introducción

Antes y a inicios de este nuevo siglo, los docentes desde hace muchos años usaron registros y documentos físicos para llevar la información de los estudiantes, uno de ellos era el expediente, que recopila datos básicos del estudiante, del hogar, de salud, de los servicios recibidos, entre otros. Un segundo documento es el “Registro de Actividades”, que contenía información de notas, ausencias de los alumnos, y que además en primaria se le agregaba contenido de patronato escolar y salud. El llenado de toda la información demandaba muchas horas de trabajo, debido a que tenía que hacerse de manera minuciosa y exenta de errores, lo que implicaba trabajo extra. Para el año 2000 en adelante, algunos docentes optaron por buscar soluciones que agilizaran los procesos de llenado de datos y buscó la forma de automatizar el cálculo de las notas, y crearon sus propias plantillas. Aproximadamente durante el periodo comprendido del 2000 al 2006 el gremio docente optó por usar sus propias creaciones y en algunos casos a adaptaban registros creados por alguien en particular. En el año 2007 por medio de una donación de un Registro de Calificaciones de un docente, el MEP comienza a establecer una única herramienta digital y es aprobado y adoptada como oficial. De forma paralela la Asociación para la Innovación Social, desarrolla para los centros educativos públicos del MEP un Sistema de Información que contiene el Expediente del estudiante y del docente, así como el proceso de matrícula, los horarios, la captura de notas y las ausencias, entre otros. A partir de ese momento inicia un cambio generacional, sobre el uso del computador para el registro de información de los estudiantes por parte del docente y el administrador del centro, lo que viene a modificar la visión de estos actores y de encaminarlo a nuevos retos sobre el uso de la tecnología. Para muchos funcionarios era algo nuevo, innovador, y que era necesario tanto para mejorar la forma de registrar las evaluaciones y otros procesos de gestión, como una forma de dedicar menos tiempo a esa tarea y de tener información más precisa y exacta. Para el MEP el PIAD ha sido una tarea escalonada y paulatina; para fortalecer su implementación desde la Dirección de Gestión y Evaluación de la Calidad se han implementado diferentes estrategias para tratar de convencer, invitar y llegar cada día a su meta, la cual consiste tanto en que el 100% de los docentes usen los registros digitales como en que todos los centros educativos cuenten con el SIGCE instalado y se proceda con su uso. Se han publicado oficios, circulares y decretos con el fin de ordenar y establecer lineamientos de uso e implementación del PIAD, la última circular establece la obligatoriedad y las forma en que desea alcanzar la meta de todos los centros para el año 2020.

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